La Mutilación Genital Femenina
¿Cómo?
Durante las semanas anteriores a la mutilación, las niñas son mimadas y agasajadas con regalos, explicándoles que acudirán a una fiesta donde serán purificadas y se convertirán en mujeres “limpias”.

Nada más lejos de la realidad, ya que son llevadas por sus madres a un lugar donde son reunidas en grupo y donde encuentran a una partera o mujer de edad avanzada que las espera para cortarlas mientras
sus madres las sujetan, metiéndoles un trozo de tela en la boca para ahogar sus gritos, (no en todos los lugares se hace en grupo, pero es lo más habitual).
¿Qué es?
¿Dónde?
¿Porqué?
Consecuencias
Falsos mitos
La mutiladora les abre las piernas dejando sus genitales al descubierto y, mientras las madres sujetan fuertemente a la niña, extirpa y raspa sus genitales, depende de la edad y la fuerza de la niña, se necesitan 4 mujeres, (una por cada extremidad), para inmovilizar a la niña. Muchas veces, la resistencia de la niña o poca visibilidad de la mutiladora, impiden que ésta trabaje con precisión y pueda dañar también la vagina, la uretra, el ano...
Para la operación se utilizan utensilios cortantes como cuchillas, navajas, tijeras, pedazos de vidrio o incluso la tapa de una lata de conserva. Las herramientas utilizadas son limpiadas con un trozo de tela, papel o agua y se utiliza para otra niña del grupo. No se utiliza anestesia ni ningún tipo de asepsia.
Después de la “purificación” la niña ya es casadera y por lo tanto se puede fijar un precio por ella. Normalmente se hace una fiesta comunitaria con danzas y cantos, una especie de rito de iniciación en la adultez para ser presentadas en sociedad, a partir de ese momento sus padres pueden recibir ofertas de matrimonio y acordar los precios.
Una vez realizada la mutilación, para unir ambas partes de la vulva cortada, ahora sin labios, se utilizan espinos como agujas e hilo o pelo de caballo para coser. Para acelerar la cicatrización, las heridas son tratadas con sustancias como huevo, aceite, ceniza y tapadas con papel o trozos de tela.
Las niñas, a las que sólo se les ha dejado un pequeño orificio en el que la mayoría de las veces se ha introducido una caña de bambú para permitir la salida de la orina y el flujo menstrual, permanecen tumbadas, con las piernas amarradas juntas hasta la altura de las rodillas. Unas semanas después se comprobará (quitando los espinos) el resultado de la operación, si el proceso de cicatrización no es el esperado, se volverá a abrir y se repetirá la operación nuevamente.
La mutiladora suele cobrar entre 4€ y 8€, dependiendo del lugar donde se realice esta operación. En caso de que alguna de las niñas muera desangrada, la mujer que realizó la operación nunca será considerada culpable.
La noche de bodas, al estar cosida, su marido no podrá penetrarla, por lo tanto la tendrá que volver a abrir con un cuchillo de doble filo para permitir el coito. Si éste cortase demasiado, la comadrona volverá a intervenir para cerrar de nuevo.
Rito de paso: durante el periodo de tránsito, momento desde que la niña es cortada hasta que vuelve a la sociedad como mujer “pura”, que suele durar unos cuatro meses, se les enseña a las niñas cuáles son sus deberes y características deseables como esposas y madres, esta instrucción es llevada a cabo por las mujeres mayores y sus propias madres.
Las mujeres africanas dicen que la MGF duele tres veces... Cuando las cortan, cuando se entregan a sus maridos y cuando traen sus hijos al mundo.
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